“La Sabiduría de lo alto” Por: Min. José Ismael (Papo Román)

El Apostol Santiago presenta en el capítulo 3: 13 al 18 lo referente a la conducta propia de los creyentes. Porque estos han alcanzado sabiduría y entendimiento. Y el precisamente comienza cuestionando…Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Establece entonces a continuación en su argumento la realidad viviente de quienes viven una doble vida en su comportamiento, prácticando tanto la sabiduría terrenal, como la sabiduría de lo alto. En las cuales hay una gran diferencia entre una y la otra. El enfoque del Apóstol vá dirigido a concienciar, orientando sobre lo que significa  el conocer muy bien lo que nos toca hacer, como hijos del altísimo.  La realidad humana es que todos hemos tenido una formación, unas conductas aprendidas, unos estilos de vida, por los cuales hemos sido prácticos una cantidad considerable de años, y muchas veces parecemos automáticos en ciertos comportamientos de los cuales parece difícil, desprendernos de ellos. Entonces surgen las voces de autojustificación que declaran; “es que yo soy así, eso fue lo que aprendí, esa es mi forma y mi estilo”.  Ante nuestra realidad humana, nos alcanzó la realidad divina. Para que vivamos en otra dimensión, en otro estilo, en otros comportamientos que evidencien la nueva criatura de la cual el Apóstol Saulo señalaba en ( 2 Cor. 5:17 ) “De manera que si alguno está en Yahshúa, nueva criatura es, las cosa viejas pasaron”. Estableciendo asi, que una vez que somos parte de los que han creido y decidimos seguir al divino maestro, evidenciamos un cambio inmediato en nuestro comportamiento. 

Otra experiencia de testimonio del Apóstol Saulo, la encontramos en Gálatas 2:20 cuando este varón declaraba, “Con Yahshúa estoy juntamente puesto en el madero, y ya no vivo yo, mas vive Yahshúa en mi; y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo del altísimo, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi.” Dando asi a entender, que ahora se entregó al sacrificio personal, dando por muerte el viejo hombre conforme a los estilos y comportamientos adquiridos en su vida natural, para vivir ahora conforme a la vida espiritual con la sabiduría de lo alto.  Es una desición muy personal, para alcanzar lo espiritual tenemos que morir a lo terrenal. Parece imposible, pero ha quedado evidenciado que si podemos vivir en condición espiritual, entre tanto seamos levantados y transformados en la totalidad espiritual.

 Hay un contraste que no permite tener una genuina identidad como fieles creyentes. Es ahi donde puede darse la doble vida…Y el Apóstol Santiago expresa en 3:14-16 “Pero si tenéis celos amargos y rivalidad en vuestro corazón,no os jactéis ni mintáis contra la verdad. No es esta la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica, pues donde hay celos y rivalidad, allí hay perturbación y toda obra perversa.”   Esa es la sabiduría terrenal, de la cual estuvimos cautivos, hasta que llegó nuestra liberación. Una vez recibimos el llamado divino, aceptamos, y entramos al proceso de aprendizaje escritural, fuimos sellados con la promesa del Espiritu Santo, se supone que vivamos la experiencia de la transformación. Lo que el Apostol Santiago combate con su ponencia es el hecho de que habiendo recibido la sabiduría de lo alto para que vivamos a la plenitud espiritual, aún quede en nosotros en práctica, comportamientos que son ajenos al propósito divino.

Tenemos que ser iguales en nuestra manera de pensar y accionar en el templo, en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo, en el vecindario, y donde quiera que estemos. Tenemos que funcionar conforme a esa Sabiduría de lo alto que es primeramente pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. (Santiago 3:17,18)  Cuando tenemos paz, amabilidad, benignidad, misericordia, buenos frutos, certidumbre y somos de un mismo sentir, podemos dar lo que tenemos a nuestros semejantes. Pero si descuidamos lo recibido por seguir automáticos a la vieja criatura, entonces tenemos un conflcto de identidad, y no podemos proyectar la pureza que no tenemos. Sencillamente somos parte de una causa, pero no hemos trabajado para superar nuestras areas débiles. El Apóstol Saulo nos recomienda en la carta a los Efesios 4:23 “Renovaos en el espiritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según el eterno en la justicia y santidad de la verdad.”

Que demos de hacer ante la realidad de no haber superado los comportamientos conforme a la sabiduría terrenal? 

Reconocer esa realidad en lo muy personal. Todo ser humano tiene que reconocer sus areas fuertes y sus areas débiles. Sus virtudes y defectos. Sobre todo aceptar que solos no podemos….Para ello tenemos el ayudador divino…El siempre ha dicho-”No temas, Yo te ayudo” (Isaias 41:13) El enviará al Espiritu Santo para que obre en nuestro interior, sus Sagrados escritos será la guía correcta, sus Pastores y Consejeros  hablarán la palabra y enseñanza apropiada,  su Justicia y misericordia se manifestarán para darte el tiempo, la comprensión y la oportunidad de enmendar acciones incorrectas de falsa identidad.

Como es un llamado muy personal, la acción para corresponder es muy personal…..Recuerda estamos en el proceso de la purificación, para luego vivir en el reino que está preparado para todos los fieles creyentes. La nueva critura se evidencia en todas nuestras acciones……

Bendiciones…..

Te invito a visitar la página www.ministerionacionesbenditas.com, y a escuchar el Programa “Consejería Pastoral” todos los miercoles a las 8:30pm. (Hora del Este E.U.A)

 

 

 

 

   

POSTED BY Jose Ismael on Mar 7 under Consejeria Pastoral

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