Por primera vez una mujer afro-americana se convertirá en rabino.

Alysa Stanton, una estudiante de la Universidad Unión Hebrea en Cincinnati, se está preparando para llegar a ser la primera mujer afro americana en convertirse en rabina. Ella está orgullosa de ser negra, de ser mujer, y de ser una madre soltera de 45 años que cría sola a su hija adoptiva. En mayo de 2009 se convertirá en la “primer mujer de color en convertirse en rabino”, y lo afirma con una gran sonrisa en su rostro, demostrando lo bien que se siente por ese logro.


Pero Stanton-Ogulnick, quien actualmente estudia en el campus de la Universidad Unión Hebrea en Cincinnati, no intentó ser la primera, simplemente sucedió, como tantas otras cosas en su vida. “Si fuera la número 50 mil aún así seguiría haciendo lo que hago, tratando de vivir mi vida con Kavaná y Kedushá”, dice utilizando las palabras hebreas de intencionalidad y santidad. “El hecho de que yo sea la primera fue simplemente suerte”, agregó.

Alysa participó en una conferencia sobre la diversidad de razas y etnias de los judíos y sus comunidades, esponsoreado por Bejol Lashón, una organización que apoya los esfuerzos de las personas que desean entrar en las corrientes del judaísmo.

La futura rabina tiene muy en claro que como mujer, como convertida, y como una judía de color, ha tenido que luchar para encontrar el éxito y la aceptación en un mundo que no siempre es tolerante. “En esta conferencia hay personas de todas partes buscando su identidad”, dice Stanton-Ogulnick. “Quizás yo pueda ayudarlos en su camino, rompiendo algunas barreras”. Ese es un tema muy importante dentro de sus metas como rabino dice ella: “Romper barreras, crear puentes y dar esperanza”.

Como muchos otros estudiantes del rabinato, Stanton-Ogulnick esta cursando su segunda carrera. Cuando llego al rabinato ella ya era una psicoterapeuta licenciada, especializada en dolor y perdidas.

Stanton-Ogulnick ha trabajado con víctimas traumadas en Colorado durante los últimos 16 años, mientras se mostraba cada vez más activa en el Templo Emanu-El en Denver. Ella ha trabajado en la sinagoga como una maestra religiosa y cantante solista.

Criada por padres pentacostales, Stanton-Ogulnick pasó su infancia y adolescencia tratando de encontrar su espiritualidad. Habiendo incursionado en diferentes denominaciones del cristianismo, finalmente encontró su lugar en el judaísmo. Ella se convirtió al judaísmo hace más de 20 años.

”La gente me mira y me pregunta si nací como una judía” cuenta ella y agrega “Yo digo que si, pero no de vientre judío. Yo creo haber estado en el Sinaí. No es que un día me rasqué la cabeza y dije Hmm…como puedo hacer mi vida más difícil? Ya se! Me haré judía!”.

Stanton-Ogulnick tomó su decisión de unirse a la comunidad judía cuando ya era adulta, tomando en cuenta todas las dificultades que podrían aparecer en su camino. Su hija, Shana, de 13 años, no tuvo la posibilidad de elegir, ella fue sumergida en la Mikve desde la infancia.

El año que pasaron en Jerusalem, el primer año de Stanton-Ogulnick como una estudiante de la UUH (Universidad de la Unión Hebrea) fue el más difícil. Shana en ese entonces teniendo 7 años, sufría los prejuicios de ser diferente diariamente en la escuela.

“La golpeaban, y una vez fue literalmente pateada fuera del autobús” cuenta su madre con un enojo silencioso y habiendo estado ya tres meses en Israel, “su único amigo era un gato”.

Un día, Shana volvió a casa del campamento radiante de alegría porque uno de sus compañeros había tomado su mano. “Nadie nunca toma mi mano, mami” dijo Stanton–Ogulnick. “Yo le pregunte, porque?” Ella respondió “porque soy una Shajor”.

“Ani lo tov, ani lo iafá” la pequeña niña le dijo a su madre utilizando las palabras hebreas “No soy buena, ni soy linda”. Incluso contando la historia hoy día, seis años después, Stanton-Ogulnick explica que ha llorado por las cosas que ha tenido que soportar su hija.

Stanton-Ogulnick relata algunas de las dificultades que tuvo que atravesar en su vida, en un monólogo que creó el otoño pasado llamado “Capas”.

Por primera vez, durante una conferencia de educadores religiosos de escuelas reformistas, la pieza comienza con ella sobre el escenario, alrededor de su cuello una soga en una shockeante evocación a la esclavitud. El monologo trata sobre su viaje hacia el judaísmo y otros cambios en su vida, incluyendo la reciente pérdida de más de 55 kilos.

Mostrando una vieja foto de ella con su peso anterior, Stanton Ogulnick, sacude su cabeza nuevamente. ¿Acaso ella no es más esa persona? ¿Realmente se convertirá en rabino?

Es todo tan maravilloso, comenta ella.

Al final de la actuación, una mujer se acercó con lagrimas en sus ojos diciendo: “Contaste mi historia, muchas gracias”.

”Son esos momentos donde pienso que aunque la travesía sea larga y el camino difícil, si puedo acercarle a alguien un poco de esperanza y sentido del propósito, todo habrá valido la pena”.

Es experimentando esos momentos, cuando ella realmente ansia convertirse en rabino, sin importar donde termine trabajando.

“El momento cuando digo no estoy sola” “Lo que sucede cuando estoy hablando con alguien de la congregación o un individuo atravesando un mal momento, y yo logro ayudarlo a encontrar una solución, ese momento lo es todo para mi”.

[Radio Jai - JTA]

 

POSTED BY Web Master on Jun 29 under Noticias(News)

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